Nadie construye un edificio sin planos. Nosotros tampoco construimos tu software sin haberlo pensado primero.

Convertimos planos en hechos. El software que diseñamos es el mismo que entregamos, al precio y en el tiempo definidos.

El problema

Sabes qué necesitas. No cómo hacerlo.

Sabes qué funciones necesita tu negocio a nivel de web, app, producto, software.

Un checkout que se adapte a tus medios de pago. Conectar tu punto de venta con la web. Controlar el inventario de dos bodegas. Alguna función propia de tu negocio que ninguna herramienta del mercado hace.

Eso lo tienes claro y lo sabes explicar.

Lo que no puedes saber, y no tienes por qué, es cómo debe construirse.

  • Qué capacidad tiene y cuánto tráfico soporta
  • Qué pasa cuando una función se deshabilita
  • Cómo se integran dos sistemas sin que los datos se dupliquen
  • Cómo se hacen cambios dentro de un año sin rehacerlo todo
  • Qué pruebas deben estar verificadas
  • Qué experiencia de usuario se quiere tener

Nadie hace estas preguntas. Y es justo lo que define el precio, la capacidad, y los cambios en el transcurso del tiempo o si se debe empezar de cero y en qué casos.

Por qué esto sale mal tan seguido

Los proyectos de software fallan casi siempre por lo mismo.

3 salen bien 7 se pasan de presupuesto, se retrasan o quedan incompletos

De cada diez proyectos de software, tres salen bien.

La causa principal es la falta de planeación y no tener claros los requisitos o estructura. La tecnología, que es de lo único que se habla al contratar, es la última en la lista.

Al igual que en construcción. Las pérdidas por rehacer el trabajo no vienen de la obra: vienen de fallas de diseño y de documentación, y de que el trabajo está dividido entre diferentes proveedores independientes y sin coordinación.

En los dos casos el problema es el mismo: construir sin diseñar, y sin responsable único de la ejecución.

Lo que pasa cuando se construye sin plano

Cinco cosas, y todas llegan cuando ya pagaste.

  • El precio cambia

    Empieza en uno y a mitad de obra aparecen cosas que “no estaban contempladas”. Para entonces es un problema muy grave.

  • Los tiempos no se cumplen

    Cada etapa del proyecto se pospone. Tres meses se convierten en ocho, y el negocio sigue operando sin la solución, pagando el costo de no tenerla.

  • Queda sin terminar

    Pagaste, avanzó a medias, y quedaste con algo que no sirve y que nadie más quiere retomar.

  • Te lo entregan y no funciona, o funciona a medias

    Este duele más porque aparece después de pagar todo. Y tiene una razón concreta: nadie escribió qué significaba “funcionar”. Se acordó una idea, no un resultado. El proveedor entrega lo que entendió, tú esperabas otra cosa, y ninguno de los dos puede probar nada.

  • Y cuando reclamas, nadie responde

    Uno hizo el diseño, otro programó, otro conectó los pagos, otro hace el mantenimiento. Cada uno señala al anterior.

  • Con un responsable y un plano, nada de esto pasa

    Un sobrecosto solo puede venir de algo que tú pediste adicionalmente. El tiempo extra solo por esa razón. Y un software que no funciona, simplemente no debería existir.

Cómo lo hacemos

Ninguna de esas cinco cosas pasa cuando la construcción se diseña antes.

Por eso podemos comprometer un precio y una fecha: no los estimamos, los calculamos sobre un diseño terminado.

Primero, el plano Antes de escribir una línea de código
  • Estudio de la situación actual del proyecto
  • Análisis de la solución más viable
  • Qué se construye. Y qué no
  • Sobre qué tecnología, y por qué esa
  • Bases y requisitos. Cómo se conecta con lo que ya tienes
  • Cuál es la capacidad de operación y cuál es el plan de acción cuando una función falla
  • Cómo debe funcionar el software y qué resultados debe garantizar para darse por hecho
  • Qué tests se hacen antes de salir a producción
  • El precio y la fecha de entrega

8 días hábiles

Siete de trabajo, el octavo de entrega y presentación. Precio y fecha definidos sobre un resultado claro, no sobre lo que alguien se imaginó leyendo un correo.

Después, construimos el software

Un contrato. Un responsable. Diseño, desarrollo, tests y entrega.

Si algo no funciona sabes a quién llamar, y esa persona es responsable completamente de la ejecución y del resultado.

  • El precio del software es el que se define en el plano

    Lo que no está en el plano no es un sobrecosto: es otro proyecto, y se decide aparte, contigo.

  • Las fechas se aprueban antes de empezar

    Están en el plano, no en una promesa.

  • Se testea con el plano y el diseño

    No contra lo que cada uno entendió.

  • Todo queda a tu nombre

    Código, servidores, cuentas y documentación.

Quiénes somos

Llevamos más de 12 años construyendo productos digitales.

Fintech, comercio, lifestyle, educación, servicios. Proyectos propios y de clientes.

Plataformas de suscripción, sistemas de pedidos, herramientas de diagnóstico técnico, sistemas de calificación de clientes y proyectos más robustos y complejos.

Preguntas

¿Cuál es el valor de un proyecto?

Desde $30.000. Por debajo de esto analizamos si la solución que necesitas es viable con ese presupuesto.

¿En cuánto tiempo se ejecuta un proyecto?

Depende de la complejidad del proyecto. La fecha se define en la etapa del diseño y se conoce desde el comienzo del proyecto.

¿Quién es el propietario del software?

Tuyo. Web, app, producto, saas. Código, servidores, cuentas y documentación. Trabajamos con tecnología estándar y documentada, porque un software que solo nosotros entendemos es un software mal hecho.

¿Qué pasa si a mitad del proyecto quiero cambiar algo?

Se puede. Se cotiza aparte y decides tú. Lo que no cambia es el precio de lo que ya estaba acordado.

Ya tengo un equipo o un proveedor. ¿Sirve igual?

Sí. En la llamada revisamos skills y perfiles de tu equipo, y definimos la responsabilidad del diseño y la ejecución.

Convertimos planos en hechos.

Cuéntanos qué solución necesitas construir y te decimos cómo puedes hacerlo.

© The Kitchen Lab · Engineering the upside 2026 · Todos los derechos reservados